guerra filtros

Qué duda cabe de que los filtros y retoques fotográficos son una de las funciones más demandadas y utilizadas por los usuarios de smartphones actuales. Poder retocar nuestras instantáneas es algo que cada vez se usa más. Culpa de ello tiene Instagram, una aplicación con sólo dos años de vida que ofrece una escueta pero llamativa selección de filtros para modificar el aspecto de nuestras imágenes y compartirlas con todo el mundo, dándonos la oportunidad de seguir las creaciones de otros usuarios. Algo que ya ha encandilado a millones de personas y que consiguió llamar la atención de la mayor red social del momento, Facebook.

Lo que para los usuarios puede parecer una sencilla moda, es un jugoso negocio para las compañí­as. A pesar de que Instagram abrió la veda en el mercado de los smartphones, consiguiendo la proliferación de otras aplicaciones y herramientas de filtros, esta guerra se inició en los ordenadores. La primera batalla tuvo lugar con la competencia entre Flickr, un espacio en la nube de Yahoo donde almacenar y mostrar fotografí­as que podí­an ser recortadas y ligeramente ajustadas, y Picasa, un espacio similar regentado por Google. La compañí­a del buscador decidió dar un paso más comprando Picnik, una empresa dedicada a crear herramientas para la edición de fotos, añadiendo sus virtudes a Picasa, y posteriormente a la red social Google+.

Ahora la guerra se ha recrudecido, y es que hay más agentes en juego, y las cifras son mucho mayores. Como decí­amos, Instagram ha sido la chispa de esta nueva etapa de la guerra. Tras conseguir un gran éxito en iPhone, donde se mantuvo de forma exclusiva más de un año, decidió abrir sus puertas a la otra plataforma mayoritaria, Android. Desde entonces no ha hecho más que crecer en usuarios de forma exponencial, expandiéndose con gran rapidez. Esto debió de hacer salivar a Mark Zuckerberg, quien pocos dí­as después de que Instagram se lanzase en Android decidió comprar la aplicación por la friolera de 1.000 millones de dólares (finalmente han sido unos cuantos millones menos por su descalabro en bolsa).

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De esta manera, la mayor red social del mundo, Facebook, se hací­a con una de las aplicaciones más importantes del momento, donde los usuarios se multiplican cada dí­a, creando un mercado realmente apetecible para el negocio de la publicidad, base principal de ingresos en Internet. Instagram también ha logrado hacerse un hueco en la red social Twitter, un medio donde publicar y compartir sus imágenes de forma instantánea y con gran difusión. Sin embargo, tras el desembolso de Facebook, no parece rentable que los usuarios de esta aplicación utilicen otra red social que no es la suya.

A pesar que Kevin Systrom, fundador de Instagram, afirma que la decisión de dejar de mostrar las imágenes retocadas en Twitter no tiene nada que ver con su compra por parte de Facebook, es algo que resulta bastante difí­cil de creer. De hecho, Twitter debí­a de tener sus sospechas, por lo que se puso manos a la obra y decidió desarrollar sus propios filtros fotográficos. O más bien, pedir a la empresa Aviary que los desarrolle para ellos. Así­, los rumores se hicieron ciertos hace tan sólo un par de dí­as: Twitter ya cuenta con la posibilidad de retocar las imágenes adjuntas en un tuit o mensaje.

A todo esto, Google tampoco ha querido quedarse de brazos cruzados. Aunque sus movimientos han sido más sutiles, también ha buscado adquirir aplicaciones que provean a sus usuarios de herramientas de retoque. Aquí­ entra en juego Snapseed, una especie de Photoshop para móviles que, frente a la vorágine de aplicaciones y filtros pasó de costar unos 5 dólares para iPhone y iPad a ser completamente gratis y plantar batalla en la lucha que ya se estaba disputando. Y no sólo eso ya que, también desde hace un par de dí­as está disponible para los dispositivos Android.

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Sin duda, una guerra feroz en la que los usuarios son la mercancí­a final, donde más significa mejor y más dinero, que es el objetivo último de todo este despliegue de medios. Sin embargo también se pueden sacar cosas buenas de esta batalla de los filtros. Ahora los usuarios disponen de más aplicaciones completamente gratuitas entre las que elegir o no para modificar sus imágenes y compartirlas con todo el mundo. Aplicaciones que mejoran con cada actualización para tratar de llamar su atención y que sean las elegidas. Aunque también existen pérdidas. La más obvia es la del visionado de las imágenes de Instagram en Twitter, que puede hacer bastante daño a ésta última.

Habrá que estar atentos a los próximos movimientos. Y es que lejos de ser una moda, los filtros fotográficos son una tendencia cada dí­a mayor que supone el crecimiento en número de usuarios de estas plataformas y una participación más duradera y activa en las redes sociales. Motivo por el cual estas compañí­as están volcándose con las herramientas de edición.

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