snapchat

Hace un tiempo Facebook sorprendió con una llamativa aplicación destinada a compartir fotografí­as con fecha de caducidad. Una herramienta llamada Poke pero que tiene poco de original, y es que se trata de una copia de Snapchat. Esta aplicación fue la pionera en el hecho de compartir fotos y ví­deos que sólo se pueden ver durante unos segundos antes de desaparecer completamente. La polémica llegó con su uso, y es que es un servicio tentador para el sexting, o lo que es lo mismo, el enví­o de fotos comprometidas o directamente de contenido sexual. Más aún sabiendo que el interlocutor sólo va a poder disfrutarlas durante  un tiempo determinado.

Se trata de una herramienta diseñada especialmente para compartir fotografí­as y ví­deos, dejando de lado el aspecto de la mensajerí­a. Lo curioso de su funcionamiento es el temporizador que se puede aplicar al visionado de estos contenidos, limitándolo a gusto del usuario. Todo ello a través de una herramienta fácil de manejar que apenas cuenta con un par de menú y funciones. Un punto a favor es que permite la interacción con cualquier persona con sólo conocer su nombre de usuario, sin necesidad de agregarlo como contacto.

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Como decimos, su funcionamiento es muy sencillo. Sólo hay que iniciar la aplicación y crear una cuenta de usuario en el botón Sign up. Al introducir una cuenta de correo, una contraseña y un nick o nombre de usuario bastan para empezar a enviar y recibir fotografí­as y ví­deos con fecha de caducidad. Eso sí­, también es posible consultar la agenda de contactos y enviar invitaciones para que éstos empiecen a usar Snapchat. Tras esto la aplicación queda completamente activa y dispuesta para comenzar a compartir.

Para ello se utiliza su pantalla principal, en la que la cámara del dispositivo se mantiene activa. Sólo hay que pulsar el gran botón circular de la parte inferior para hacer una captura o, mantenerlo pulsado para realizar un ví­deo. Tras ello aparece una nueva ventana con el contenido que el interlocutor va a ver, pudiendo señalar en el icono del cronómetro el intervalo de tiempo que el receptor lo va a poder disfrutar. Un tiempo que va desde un segundo hasta los diez, como máximo. Con ello ya sólo queda compartirlo con el contacto deseado, ya se haya agregado desde la agenda a Snapchat o se enví­e directamente a través de su nick.

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Cuando este proceso finaliza el receptor recibe una notificación. Al contenido recibido se llega accediendo a la aplicación y pulsando sobre el botón de la esquina inferior izquierda de la pantalla principal. Aquí­ se ve el listado de mensajes recibidos y enviados. Cuando hay uno nuevo sólo hay que mantenerse pulsando la notificación para ver el contenido durante los segundos predeterminados. Si se deja de pulsar la pantalla la cuenta atrás sigue adelante, por lo que se pierde la oportunidad de volver a verlo definitivamente cuando llega a cero. Las imágenes no se almacenan en el dispositivo por lo que no hay otra manera de recuperarlas. Tan sólo resulta efectivo realizar una captura de pantalla. El problema es que la aplicación lo detecta y alerta al usuario emisor en sus notificaciones. Algo que no impide que el receptor se haga con la imagen, pero sí­ informar al emisor de lo que ha sucedido para evitar que se repita.

En definitiva, una herramienta de lo más curiosa y práctica donde el usuario decide el qué y cuánto tiempo. El uso que se le dé ya depende de cada uno. La aplicación Snapchat está disponible para dispositivos iOS y Android y se puede descargar completamente gratis a través de App Store y Google Play.

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