pooper

Ahora que hay aplicaciones para todo, ¿no serí­a ideal una que se encargara de recoger los residuos orgánicos de tu perro? Las cacas de toda la vida, vaya. Pues sí­, existe. Se llama Pooper y lo más sorprendente no es su propia existencia, sino toda la parafernalia que se ha montado a su alrededor. Y es que se trata de una aplicación colaborativa al más puro estilo Uber. ¿Necesitas a alguien que recoja el excremento? Manda un Pooper y se acabó.

Su funcionamiento es realmente sencillo. Basta con salir a pasear con tu mejor amigo de cuatro patas y dejarle hacer sus cosas. Sin necesidad de llevar bolsas ni agacharse en ningún momento. Cuando la caca yace en la acera, jardí­n o donde sea, se inicia la aplicación, se toma una fotografí­a del residuo y se marca su ubicación exacta gracias al GPS del terminal. Es en ese momento cuando el pooper de turno se acerca con su vehí­culo a recoger la caca y depositarla allá donde debe ser tirado.

Pero ahí­ no acaba la cosa. Se trata de una aplicación colaborativa, por lo que ofrece trabajo a aquellos que poseen un vehí­culo y tiempo libre. Además de pocos escrúpulos. Así­, puedes apuntarte como recogeboñigas y cobrar un sueldo atendiendo a las alertas de los usuarios de la aplicación.

Genial ¿no? Pues no, porque es una auténtica farsa.

Una mentira con mucho trabajo de fondo

Bajo la apariencia de una aplicación real, Pooper no es más que el proyecto artí­stico de unos amigos entendidos en marketing y diseño. Ben Becker y Elliot Glass han decidido tomar una broma al mundo con esta idea. Algo así­ como un proyecto para puntualizar la obsesión de los usuarios móviles actuales por las aplicaciones y por el concepto de que cualquier negocio puede ser real, por muy alocado que se plantee.

Lo gracioso de toda esta idea es que ha sido preparada a conciencia. Tanto ha sido así­ que los principales medios estadounidenses han tomado la presentación de la aplicación como real, a pesar de lo loco del concepto. Claro que a ello ha contribuido la experiencia en marketing y diseño de sus creadores, quienes no ha dudado en mentir al crear una nota de prensa y afirmar a los susodichos medios que el servicio era totalmente real. De hecho, han seguido todos los pasos para vender Pooper como un concepto realista, tanto en forma como en modo. Es por ello que Pooper cuenta con una completa página web diseñada de forma profesional y muy creí­ble. Tampoco les ha temblado el pulso al pedir a unos cuantos amigos que colaborasen en la producción de su ví­deo promocional. Un contenido que da totalmente el pego respecto a lo visto con otras aplicaciones. De hecho, incluso mostraban una guí­a de precios de su servicio recogeboñigas.

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Norteamérica, y San Francisco más concretamente, siguen albergando gran potencial en la creación de empresas, startups y toda clase de aplicaciones. Un í­mpetu empresarial que lleva a creer que cualquier cosa puede ser verdad. Pooper es la prueba más reciente para comprobarlo, aunque se haya valido de mentiras para llegar a todos los medios. Eso sí­, detrás de este concepto hay mucho trabajo y producción, creando desde el diseño del logotipo y aspecto de la aplicación, hasta la página web y el ví­deo promocional. Una broma que nos hace plantearnos si no estamos llegando al lí­mite de lo monetizable y de las ideas colaborativas.

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